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Felicidad en tiempos de crisis

Actualizado: 19 ago 2022


Antes de comenzar este artículo, quiero adelantar que toda la información científica que acá mencione la pueden encontrar en internet, pero yo lo aprendí con un gran científico y conocedor del tema, el Señor Eduard Punset.


Todos en la vida vivimos diferentes tipos de situaciones. La misma Biblia, en Eclesiastés 3, dice que hay tiempo para todo. Y aunque he aprendido que las cosas suceden por algo en nuestras vidas, y que las dificultades son bendiciones disfrazadas, éstas afectan nuestro estado de ánimo de forma negativa si no sabemos manejarlas.

Cuando estamos estresados olvidamos cosas, independiente de la edad que se tenga.

Con resonancia magnética se ha descubierto que cuando estamos demasiado estresados el hipocampo disminuye su volumen, y éste es el espacio del cerebro encargado de la memoria. Así que a mayor sufrimiento, ansiedad, miedo, y demás emociones negativas, mayor daño causamos a nuestra memoria y capacidad de aprendizaje.

Menciona el Señor Punset, en una conferencia, que cuando las mujeres embarazadas se estresan, éste traspasa a la placenta afectando así el desarrollo del bebé, también explica que la primera condición inexcusable para poder ser feliz, es tener la sensación de que controlas algo en tu vida - hay que sentirse dueño de las situaciones-.

Me ha pasado que, en tiempos de incertidumbre, la ansiedad ha provocado en mí: sobrepeso, tensión muscular fuerte (tortícolis, lumbalgia, tendinitis, entre otras), y a veces, conversando olvido lo que estaba hablando. Entre amigos y familia reímos, generalmente haciendo alusión a la edad, pero ¡hey, estoy joven!, vivo los cuarenta, y según he oído es la mejor década de la mujer.


Según Punset: <<La mayoría de las decisiones que tomamos en tiempos de crisis son emocionales, y salen del inconsciente, que es el capaz de alumbrar procesos cognitivos altamente complejos>>. Sorprendente, ¿verdad? siempre decimos que hay que tomar las decisiones con conciencia, pensarlas bien.


En el cerebro integrado encontramos: al reptil, que manejaba muy bien los procesos automatizados; al mamífero, que sabe de emociones, la amígdala; y al homosapiens, que tiene una neo corteza cerebral, que le permite planificar.


¿Recuerdan la pelea entre Mike Tyson y Evander Holyfield? El momento en que el primero le arrancó un pedazo de oreja al segundo... Los psiquiatras y estudiosos del comportamiento humano se refieren a ese acto como un <<asalto de la amígdala>>. Partiendo de la información que les he brindado, ¿qué piensan ustedes al respecto, qué sentimientos creen que experimentó Tyson para que actuara de esa manera?. La amígdala, activa el miedo y nos hace reaccionar instantáneamente. Traigo este caso a colación porque el miedo es lo opuesto a la felicidad, cuando nos paraliza.


El cómo reaccionemos ante las situaciones en la vida, determinará su duración. Y si nos paralizamos por el miedo, afectamos nuestro cerebro y sus capacidades; en consecuencia, se desencadenará el mal funcionamiento de nuestro organismo. De ahí que <<la felicidad es la ausencia del miedo>> <<¿En qué se diferencia la ansiedad del miedo? La ansiedad es necesaria para pasar un examen, estar en estado de alerta; y, el miedo, que es absolutamente innecesario, corroe, porque paraliza hasta el crecimiento de las uñas>> -Eduard Punset-.


La inteligencia emocional determina el éxito de las personas, no su coeficiente intelectual.

La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer las emociones – tanto propias como ajenas – y de gestionar nuestra respuesta ante ellas. La podemos definir como el conjunto de habilidades que permiten una mayor adaptabilidad de la persona ante los cambios. También tiene que ver con la confianza y seguridad en uno mismo, el control emocional y la automotivación para alcanzar objetivos. -Daniel Goleman.

Por ello, controlemos nuestras emociones; así nos relacionamos mejor, tendremos mayor y mejor sensación de control de nuestras vidas, y en conclusión seremos felices. Si tenemos control sobre nuestras emociones, nos sentimos en paz; y como la inteligencia emocional es algo que se desarrolla cada día de nuestras vidas, yo recomiendo acudir siempre a Dios, pues es la única fuente Omnipresente de sabiduría, amor y paz.







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