Arroz con ajo
- Lilliam Carolina GT

- 16 ago. 2022
- 2 min de lectura
|El favorito de mi esposo|

Recién casada, no sabía cocinar, nunca me gustó la cocina, y mientras viví en casa de mi madre, siempre encontré apoyo en mi rechazo hacia esa área, porque a parte de que mi madre intentó muchas veces enseñarme, yo me negaba a aprender, y jamás se me obligó a hacerlo.
Estando recién casada, tanto mi esposo como yo, trabajábamos en oficina de lunes a viernes de 8:00 am - 5:00 pm, no quedaba mucho tiempo para hacer compras, pues el tiempo libre lo pasábamos metidos en casa de mi madre o de sus papás. Un día, me disponía a cocinar arroz -mi mayor enemigo en la cocina hasta entonces- y al abrir el refrigerador, sólo tenía cebolla, me giré un poco, y junto al refri divisé la canasta de verduras, donde encontré ajo -ninguna chiltoma-, entonces pensé <<a mi me gusta la cebolla, me gusta el ajo, esto va a quedar delicioso>>, así que sustituí el ajo por la chiltoma, y ¡listo!, asunto resuelto.

Ya cocinando el arroz, se me pasó la cantidad de agua, y al final resultó un tipo de masa de arroz con un fuerte aroma a ajo y cebolla; me dispuse a servirlo acompañado de otras cosas. Aquel olor y apariencia del arroz, la cara de mi esposo cuando se sentó y vio a lo que se enfrentaba, son memorables, créanme, hoy día al recordarlo me causa algo de risa. Mi amado esposo no me miró, no levantó la mirada, la tenía clavada en el plato de comida; su rostro lucía diferente, algo pálido, pero se le veía tan decidido a probar lo que con tanto amor y entusiasmo le había preparado. Aquel hombre tomó el tenedor con mano firme, y lentamente se llevó el primer bocado a su boca; yo a la expectativa, entre emocionada y miedosa, le pregunté <<¿Qué te parece?>> -no me lo van a creer, pero su respuesta cambió para siempre mi relación con la cocina; recuerdo sus palabras exactas, me llegaron tan profundo, que jamás las olvidaré -, él me contestó <<La próxima vez te va a quedar mejor>>.
Francamente, al verlo dar el primer trago de ese primer platillo, pensé: <<Definitivamente éste es el hombre que Dios había escogido y preparado para mí>>. Esa sutileza, y honestidad, mezclada con un súper optimismo -o fe inquebrantable-, me hicieron enamorarme cada día más de él.
Mi mejor amigo, mi esposo, mi amante, supo evitar dañar mis sentimientos -frágiles en el tema del arte culinario-, y de paso, me abasteció de una súper vitamina que salvó a mis hijos de inanición, por nula habilidad, hasta ese momento, culinaria, de una madre, que lo que más ama en la vida, son sus hijos y su esposo.
Moraleja: Las palabras tienen el poder de sanar o destruir.
Arroz con ajo, el favorito de mi esposo...<<es broma, es broma, no comemos>> (palabras de Felipe -Eugenio Derbez- en la película Jack and Jill, de Adam Sandler) .
Que estén bien.



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