Te voy a contar un secreto...
- Lilliam Carolina GT

- 24 ago 2022
- 2 min de lectura
El título de este artículo inicia con las palabras que le da, a modo de consejo, la mamá de Laura -personaje representado por Anna-Maria Sieklucka, en la reciente película de Netflix, titulada: 365 días más- a su hija. Dicho film, es bastante vacío y pornográfico, pero <<con un elenco que encanta por la perfección de sus esculturales cuerpos>> he escuchado decir, y secundo esa opinión.
Nuestros antepasados se apoyaron de las piedras para crear herramientas con las que mejoraron su calidad de vida y supervivencia, y en ésta película encontré una herramienta para compartir.

Cuando Laura llega triste y agobiada porque su matrimonio está pasando por momentos difíciles, su madre le dice:
Te voy a contar un secreto que ha ayudado a nuestro matrimonio durante 36 años. Recuerda que una mujer debe ser egoísta en una relación. Si pones tu felicidad primero, harás lo que sea para que dure mucho. También valorarás tu relación. Pero debe ser una relación que no te destruya. Recuerda que una mujer que vive sólo para su marido siempre será infeliz, y su marido también será infeliz. Aunque me gustó el consejo, creo que la señora se equivoca al utilizar la palabra egoísta. Yo diría más bien que debemos amar con consciencia, amar con lucidez, porque es el amor ciego el que nos lleva a caer en un abismo, que si no es por la mano de Dios que amortigua nuestra caída, las relaciones mueren. Aún con la mano de Dios amortiguando nuestra caída, o siendo alpinistas experimentados, volver a tener una autoestima sana es tan difícil como llegar a la cumbre del Everest: muchos mueren en el intento.
Recomiendo saber darnos, no abandonar nuestro amor propio. Porque amamos y somos amados sólo cuando admiramos a la otra persona, y sin admiración tampoco hay respeto. Lucir bien es importante y bueno, sí y sólo sí lo hacemos por nosotros mismos. Una relación en caída no se levanta con ir al salón de belleza con frecuencia, bajar de peso, maquillarnos, vestir bien, una relación en caída sólo con la ayuda de Dios y trabajando en nuestra autoestima es que puede ser salva. Es determinante tener presente, quién soy, qué quiero, qué pienso, hacia dónde voy.
El abandono debe ser solamente hacia Dios, es decir, debemos depender y confiarnos completamente sólo en Él.



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