Enseñar leyendo
- Lilliam Carolina GT

- 15 ago 2022
- 4 min de lectura

Apoyar a nuestros niños en el aprendizaje de la lectura y escritura, a veces puede llegar a convertirse en todo un desafío. Por un lado, yo recomiendo la lectura de cuentos o poemas desde que los niños están en el vientre materno, a partir del sexto mes, que es cuando ya se posee capacidad auditiva. Pueden también ponerles música, clásica es lo que generalmente se recomienda, pero yo recuerdo que una prima, en su primer embarazo, su bebé escuchaba música de origen africano con bongos y eso disminuyó los dolores propios de la labor de parto y tranquilizó a su bebé. Pero volviendo al tema, la lectura debe ser diaria y, en este caso, más es más, hay que leer hasta el cansancio. Una vez nacido el bebé,la lectura debe continuar. No esperen a que sean grandes, no, porque entre más temprano se formen el hábito, es mejor, aprenden más rápido y fácil. Imagino que han de estar pensando, pero el título del artículo es diferente de lo que habla, pero van a ver que no.

Yo he llegado a la conclusión que de tanto leerle a mis hijos, es que ellos aman la lectura. Fijense que en ambos casos, ellos fueron quienes prácticamente después de leerles tarde y noche, me arrebataron los libros, porque ellos deseaban leer por su propia cuenta. Recuerdo que, repetían el cuento palabra por palabra, y cuando ya no recordaban cabal, comenzaban a decirlo con sus propias palabras, hasta que se daban cuenta que habían cambiado la historia, y me permitían seguir leyendo. Yo por dentro me reía, y me llenaba de gozo, ver su interés.

Existe una posición específica para inducir, animar o estimular a los niños, a la lectura, y es sentando al niño (a) en el regazo, de tal manera que tenga el mismo ángulo de visión que el adulto -quien le lee- y señalando con el dedo mientras avanza la lectura palabra por palabra, sin despegar de la hoja, no es apuntando, es como en el karaoke cuando leemos la letra de las canciones se van poniendo letra por letra en un color que distingue de lo demás, e indica que es por ahí donde se va leyendo. Vale recordar que según las biografías de Rubén Darío, esto es exactamente lo que su tía hacía con el niño, y por eso él leyó antes de los tres años. Es importante señalar que no hace falta ser un genio para lograr eso, y no se traguen el cuento que está uno presionando al niño, pues si se hace como juego, en un ambiente relajado, todo niño con capacidades promedio puede lograrlo. Eso sí, por favor, no caigamos en competencia, y en querer que nuestros niños sean víctima de la competencia entre adultos, en cuál es más inteligente, porque les recuerdo que todos tenemos talentos, que inteligencia numérica y lingüística no lo son todo en la vida.

Con mis hijos usé sistemas muy distintos, pues casi que iba a ciegas, porque la Dra. Ludington-Hoe, me enseñó qué hacer hasta los seis meses de nacida mi hija, luego tuve que ingeniarmelas, y me volqué a buscar en las librerías, a ver qué recursos me encontraba. Fue ahí que me auxilie de tarjetas de letras, que traen diferentes dinámicas a realizar, pero cuando un niño aprende rápido necesita mayor estímulo, y tenemos que inventarnos más juegos con los mismos recursos. Con ella trabajé los fonemas, y así de sencillo y asombroso, luego que ella supo distinguir el fonema de cada letra, solamente la invité a mezclar las letras "p" y "m", con cada una de las vocales, luego sin yo pedírselo ella dedujo todas las demás y me las dijo todas, y entonces supe que ya era el momento de comparar las tarjetas con sílabas, y pues qué más les puedo decir, desde ese momento unió sílabas, y ya ella estaba leyendo, poco antes de cumplir los tres años. A los cuatro años leía con bastante fluidez.

Para mi segundo hijo me encontré con el Dr. Glenn Doman, y sus bits de inteligencia, que son tarjetas con palabras. <<¿Cómo? -dije-, ahora sí que será más fácil>>, pero tengo mis reservas al respecto. El argumento del Dr. Doman, es que el cerebro toma fotografías, y así es como guardamos en nuestra mente toda información. Y si bien es cierto que, los niños pueden leer "Coca Cola", "Nike", "McDonald's", y todo tipo de marca, para mí no significa que sepa leer. Para conocer su método, quien quiera aplicarlo, aquí les dejó una foto de su libro.

Sin embargo, él alegaba que las palabras representan algo, pero las letras por sí solas no, de ahí que la forma de enseñar a leer a temprana edad era esa, y bueno, su gremio jamás le reconoció, porque era un sistema que ayudaba a niños con capacidades promedio, pero no a niños con capacidades distintas.
¿Cuál sistema es mejor? lo dejo a criterio de cada quien, pero en el caso de mis hijos, ambos el común denominador fue su interés por aprender a leer, y éste nació del hecho de que yo les leía incansablemente -aunque yo sí me cansaba de leer, pero ellos no, de escucharme-.

Aprendí que, mientras los niños estén en un ambiente, relajado y divertido, ellos son una esponja, en cambio si están tensos, o se sienten presionados, su mente se cierra y no hay forma de que aprendan algo. Creo que a los adultos también nos pasa.
Los niños aprenden más y mejor cuando se sienten amados, cuidados y protegidos, por sus padres. Y recuerden, se puede ser un padre o madre que va a una oficina todos los días, pero si al regresar a casa le dedica tiempo de calidad a sus hijos, ellos van a confiar siempre en ustedes, su cerebro trabaja mejor, su cuerpo se desarrolla a como debe de ser, son más seguros de sí mismos y, en definitiva, serán adultos felices y exitosos.



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